LAZARO

El apellido Lázaro estará unido por siempre a la historia de la U.D. Pavía. El progenitor, D. Agustín llegó a ser vicepresidente del Club en momentos difíciles y colaboró hasta que, aún joven, falleció de forma repentina dejando un vació en todos los que le conocieron. Sus hijos, Juan, Agustín, Rafa, Paco y Pepe han sido jugadores en las diversas categorías del club.
El mayor, Juan, llegó al equipo procedente del “eterno” rival Valdivia y en seguida se convirtió en pieza clave del equipo. Su zurda, que era ya temida, se convirtió en una de las armas de aquel equipo, así como su carácter ganador, que supo imprimir en sus compañeros. Llegó a jugar algunas temporadas en el equipo aficionado junto a su hermano Agustín, un fino jugador de buen toque y carácter luchador. Pero no termina la historia con ellos, Rafael hizo sus pinitos hasta la edad juvenil y a ellos le siguieron Pepe, según todos el más dotado para el fútbol y Paco, luchador infatigable. Tanto Agustín como Paco y Pepe (que perteneció al primer equipo del Almería CF) aún pisan los campos defendiendo los colores de “su Pavía” en la categoría de Veteranos. Juan ha entrenado equipos de categoría inferior y al aficionado y su vinculación al club continua a través de su hijo Juan, hasta hace poco juvenil y que pronto hará su debut con el equipo más representativo: El Aficionado. Rafael tiene a sus hijos Rafa y Javi en la escuela del Club. El mayor de Paco llegó a jugar en la categoría Alevín, aunque prefiere otros deportes. Otros están a la espera de que el fútbol femenino vuelva al club.
Todos han aportado su “granito de arena” para que la labor que iniciará su padre siga adelante y la U.D.Pavía no pierda su carácter, carácter que le impulsan y dotan todos los que componen y siguen al Club.
El apellido Lázaro, como el de otros, están ligados al club y forman parte de los nombres propios que han escrito momentos inolvidables en la historia del Club, gracias a gente como ellos que han crecido con el cariño, conocimiento y respeto a este Club, convirtiéndolo en algo cotidiano, en un miembro más de la familia como ocurre con los dos cuñados de los Lázaro, Miguel Medialdea y Miguel Carreño, que también forman parte de la familia del Pavía ,al que se quiere desde que lo conoces, cuando lo tratas, ayer, hoy y mañana.