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   JESÚS GARCÍA "ZARAGATA-I"

Blas Salmerón

     Al igual que el viejo ring donde entrenabas, algo en nuestros corazones se ha quedado vacío. Las duchas, ya oxidadas, del viejo gimnasio han sido acariciadas por nuestras lágrimas, por el llanto de tantos amigos por tu perdida, por tu adiós a pesar de que, como siempre en la vida, nunca arrojaste la toalla y peleaste hasta el final en un combate, como en tantos otros, desde el primer asalto al último gong. Un último round que aguantaste de pie, como siempre viviste.
     Amigo Jesús, “Zaragata”, uno de los nuestros, un aficionado al fútbol que peleó defendiendo los colores verdes y rojos del Pavía en veladas inolvidables de Boxeo. Deporte-espectáculo que vivió su época dorada en la década de los Setenta, donde Almería era cantera inagotable de hombres aguerridos, de boxeadores de todos los estilos, pesos y categorías. Todos los cuadriláteros de España, montados en Plazas de Toros, Pabellones, Palacios de deportes, naves de Bomberos, anunciaban en sus carteles combates inigualables donde nunca faltaba algún almeriense.
     Junto a los Barrilado, García Requena, Hernández, Rubio Melero, Rodríguez, Bisbal, Gálvez, Masegosa y tantos otros que compartieron contigo triunfos, golpes, abrazos, risas e incluso una Liga nacional de Boxeo que nació en Noviembre de mil novecientos setenta y tres. Unos Trofeos de la Costa de Sol, de carácter internacional, frente a boxeadores, portugueses, franceses, argelinos......Veladas en Huelva arropando a Gálvez en su intento de ser campeón. Los campeonatos y subcampeonatos de España y Andalucía. Los intensos combates ante los, siempre técnicos, púgiles catalanes. Todo ello en nuestro recuerdo y siempre con tu sonrisa sincera, tu lucha incansable.
     Fuera del ring eras igual de luchador, de valiente... pero sin golpes. Golpes que dejabas para tus adversarios a los que dirigías tus directos y ganchos y de los que sabias encajar y evitar sus agarres, con un juego sutil de cintura que, decías, haber aprendido viendo jugar a Jeromo y a los Lázaro. Siempre estabas siguiendo a tu equipo, no faltabas a los partidos y siempre dispuesto a echar una mano al Tito Pedro. Siempre junto a tu hermano, al que has dejado sin manos, las mismas manos que también viste llenarse de gloria bajo los guantes de esa gran pasión que se convirtió en forma de vida donde descargasteis pundonor , penas, rabia. Esos guantes que colgasteis hace tiempo, por edad y por los desencantos de promesas de managers que buscaban dinero en sus bolsillos sin pensar en sus “pupilos”  ni en las cicatrices que siempre os acompañaran y que son signo de esa lucha por seguir viviendo en una Almería de momentos difíciles y duros a la que llenasteis de orgullo. Por eso formareis para siempre parte de nuestra gente.